domingo, 17 de marzo de 2013

Capítulo 11.

-No.

Con el único sonido de la brisa fría de invierno como fondo de la situación, Chelsea se acercó lentamente, como en trance, hacia los pedazos destrozados de sus mejores recuerdos, de su empeño, de su arranque.
Bajo la atenta mirada llena de culpabilidad de los castaños ojos de Liam, la chica se dejó caer sobre sus rodillas ante las trizas de la cámara que, desgraciadamente, había perdido la capacidad de uso que antes poseía y veía muy difícil que las pudiera recuperar. Parecía imposible que solo el golpe de un balón de fútbol pudiera alterar tanto sus sentimientos.

-No…

Albergó entre sus manos delicadamente algunas de las piezas esparcidas por el suelo que parecían estaban más enteras, con una sutileza inservible; por más que la tratara con suavidad, ya estaba demasiado rota como para arreglarla. Le costaría el doble recomponerla que comprar una nueva y, tristemente, no disponía de dinero para ninguna de las dos opciones. Alguna vez incluso se instaló en su mente la posibilidad de sacar algo de dinero con las fotografías que hacía a pesar de no estar instruida de forma profesional ni cualquier otra dentro de ese ámbito. Lo único que sabía era cómo manejar la cámara fotográfica gracias a varios días de probar y toquetearla- ya que, como la mayoría, era demasiado negligente como para mirar las instrucciones- y que sacar fotos era un arte que le resultaba maravilloso, con bonito resultado y a la vez, divertido. Pero todas esas esperanzas se evadieron con el estruendo del balón contra la cámara.
Liam se sentía demasiado mal al observar la expresión de nostalgia de Chelsea, pero no entendía la gravedad de la situación. Sabía que era algo importante para ella al ver que la llevaba a todas partes y pensaba que, si la necesitaba con urgencia, podría comprarse otra o cualquier cosa por el estilo, pero él no tenía ni idea de la situación económica de Chelsea, lo que resumía la mayoría de infortunios en su vida; la falta de ropa- la cual conseguía camuflar muy bien al rehusar ropa de su madre, usar los pantalones que le quedaban cortos con botas altas que le tapaban y algún que otro truco que le sirviera-, de la carrera que no podía hacer y formación que quería y deseaba tener… Y tampoco podía imaginarse la carencia de figura paterna, o al menos el motivo por el que su padre no estaba presente, lo que también restaba una suma de dinero bastante importante que podrían haber tenido y haberles ayudado.

-Chelsea, oye…- dijo Liam, con voz medrosa.

Como respuesta solo quedó silencio.

-Lo siento, de verdad, pero no pensé que le podría llegar a d…
-No, Liam. Ya está hecho.

Dejó caer sobre la hierba todos los trozos de cámara que sostenía en sus manos y, rebuscando entre ellas, cogió el carrete donde las últimas fotos que hizo y, probablemente, las últimas que haría durante un largo período de tiempo, se guardaban. Se levantó del césped y lo guardó en su bolsillo derecho. Giró sobre sus pies y pudo observar que los niños habían continuado con el partido, pero en su interior ella no había oído ningún ruido al estar tan concentrada en… bueno… apenarse por lo sucedido. Pareciere algo desmesurado para cualquiera la combustión de sentimientos que en aquel momento guardaba Chelsea, y la mayoría estaría pensando que estaba exagerando un poco las cosas al ser solo por la pérdida de algo material. Pero ella tenía sus motivos claros, motivos que Ed tenía presentes.

-Chelsea, no estés así, seguro que se puede arreglar…- el moreno se agachó y recogió un par de piezas, diciendo cosas que eran evidentes que no podían pasar.
-Sabes que no- dijo con la voz rota y, seguidamente, salió a paso rápido del jardín, entrando en la casa y dando un portazo.

Liam se quedó mirando la puerta por donde ella había salido, sin saber qué hacer, sin tener claro lo que pensar. Por lo poco que la conocía, pensaba que su respuesta ante esa situación sería enfadarse un poco, sí, pero no de aquella manera, dramatizando tanto. Entonces, alguien le dio una palmada en el hombro.

-Buena suerte, campeón- le dijo Ed, refiriéndose a lo que acababa de pasar con Chelsea. Él sabía que cuando ella se enfadaba, era muy difícil hacer que las cosas volvieran a la normalidad; una de las imperfecciones imperfectas de la rubia era su actitud rencorosa surgida por el orgullo que siempre la acompañaba.

* * *


-Gracias por invitarme, pero ahora debo irme- pronunció Chelsea de forma dulce, intentando que su voz no diera ningún síntoma de que algo había pasado.

Había entrado en el salón para despedirse de sus amigos y de la familia de Juliet, que le había parecido bastante acogedora y casera, al igual que ella, y le parecía de mala educación irse de su casa sin avisar a pesar de estar como estaba ella en aquel instante.

-¿Tan pronto?
-Sí, es que debo estar en casa porque hoy viene a cenar el nuevo novio de mi madre y, en fin, la prometí estar allí a tiempo para ayudarla y tal- se excusó.
-Bueno, como veas- suspiró Juliet.
-Nos vemos luego- la madre de la chica y ya abuela por poco tiempo le sonrió como despedida.

Salió de la casa, y suspiró.
Sí, había dicho que el novio de su madre venía a casa a cenar. Cosa que no era mentira. Agradeció que fuera esa noche porque le libró de tener que estar con sus amigos y con Liam. Sabía que él intentaría disculparse y que sus amigos tratarían de animarla y no le apetecía nada hablar con nadie sobre eso. Ni con sus amigos ni otra gente. Quería estar sola. Sabía que tenía que estar con su madre y con Ben-según su madre, así se llamaba su nuevo novio, el cual aún no había conocido-, pero evidentemente no era lo mismo ya que no iban a hablar de eso en la mesa. Como ventaja, él vendría a cenar a las siete y le daría tiempo a desahogarse con el indefenso cojín azul con el que siempre solía pagar lo que otros le hacían a ella. Chelsea pensaba que era una buena terapia; así nadie salía herido cuando se frustraba y más ahora, que el caminar hacia su casa pensando le hizo pasar al segundo paso.
Ira.
Le apetecía mucho pegarle una bofetada a Liam. Seguramente él seguía jugando al fútbol como si nada hubiera pasado, ignorando totalmente la importancia por lo que acababa de destrozar. Cuántas ganas tenía entonces de ir a su casa, entrar en su habitación y romper el objeto más valioso de forma personal que él tuviera. Sí, cuánto gusto le daría pagarle con su propia medicina. Por desgracia, aún no sabía dónde vivía ese chico, pero se convenció de que lo averiguaría y le haría pagar las consecuencias. Había hecho añicos su pasatiempo favorito. Es más, no solo su pasatiempo favorito. Había hecho añicos una parte de ella, ya que esa cámara era una parte que le caracterizaba como Chelsea Windsor. Sin la cámara fotográfica había perdido gran parte de ella misma.
Al tener este pensamiento, se frenó golpe.

¿Tantos desperfectos podía causar algo material?


Hay más capítulo después de la foto.



* * *

-¿Y qué hago?
-Algo más que palabras, amigo. La conozco y no le valdrá con un “lo siento”- seguidamente, Ed echó un trago a su refresco.
-Algo que me ha sorprendido- empezó Colin, que hablaba mientras seguía el partido de los niños- es, si es verdad lo que me habéis dicho, que no se haya puesto a gritarte. Es extraño que se quede más triste que enfadada, al menos estando frente a alguien.

Los tres chicos, que estaban sentados en el césped mirando cómo los parientes menores de Juliet jugaban al fútbol, quedaron en silencio durante un momento.

-¿Creéis que eso significa algo malo?- se preocupó Liam.
-¡Puf! Liam, la llevas clara- rió Ed-. Si hace eso es porque le ha afectado de verdad- empezó a arrancar hierba y a hacer montoncitos con ella.
-Pero… No acabo de comprenderla. Entiendo que fuera un objeto caro y que le encantara usarlo, pero… ¿En serio que es para tanto?
-Comprendo que te parezca una estupidez, porque ponerse de esa manera por algo material, lo es. Pero así es Chelsea.
-Colin, tú sabes igual que yo que esa cámara tiene una larga historia detrás.
-Claro que lo sé, pero, ¿no crees que exagera un poquito?- Edward suspiró al oír las palabras de Colin.
-¡Ahá! ¡Ya decía que me sonabas un huevo!

Colin pegó un pequeño bote y Ed, que estaba bebiendo de su refresco, estuvo a punto de escupirlo. Juliet había salido al jardín y señalaba con su dedo índice a Liam de forma exaltada, que la miraba de la misma manera que ella a él; con los ojos que se salían de sus órbitas.

-¡Tú eres famosillo! ¡Eres un cantante profesional! ¡Woah! ¡Tengo a un primo famoso! ¡La hostia, qué frío!- esto último lo dijo con el mismo tono de voz sorprendido que lo demás, lo que hizo que los tres chicos se rieran.
-¿La hiperactividad también te hace perder la memoria? Mira que te dije que si salías te trajeras un abrigo- Colin se levantó y le puso su chaqueta a Juliet sobre los hombros.
-¡Qué fuerte!- ella ignoró por completo todo lo que no estuviera relacionado con la fama de Liam.
-¿Famoso? ¿Tú? ¡COÑO!- Ed se levantó, imitando a Juliet, provocando risas y que esta le diera un amistoso puñetazo en el hombro- Ahora en serio… ¿Liam? ¿Nos lo ocultabas?- Ed se lo inculpó a Liam, bromeando, y se sentó de nuevo.
-Qué fuerte- susurró Juliet.
-Bueno… No surgió el momento- sonrió él.
-¿No surgió el momento de decirnos que eres mundialmente famoso? ¡Por favor! ¿Esto qué es?
-Yo te comprendo- Colin se rió-. Es más, creo que has hecho bien en no decírnoslo aún, porque, ¿tú has visto cómo se pone la peña?
-Por algo así lo hice- rió-. Vale, sí, lo admito. Soy famoso, aunque resulta extraño decirlo- sus amigos le miraron esperando a que contara más, por lo que se vio obligado a continuar-. Pertenezco a una banda llamada One Direction junto con otros cuatro chicos, y todos cantamos. Juliet, ¿cómo te has enterado?- no le gustaba mucho hablar sobre su carrera con otra gente porque no quería que pensaran que se estaba chuleando de ello, así que cambió de tema.
-Tu madre estaba fardando de ti delante de toda mi familia, Liam.
-Dios…- Liam se rió.
-Si yo tuviera un hijo así, también fardaría de ti- Ed encubrió a Karen-. Porque, ¡por favor! ¿Tú te has visto? Estás bueno y encima debes cantar bien.
-Eh… ¿Ed?- Liam se asustó falsamente, aunque en el fondo, una parte de él si que tenía miedo.
-¡Yo te he parido! Tengo el derecho a fanfarronearme.
-¡Pero mamá, tienes que dejarme hacer mi vida!- Liam siguió la broma.
-¡Mientras seas menor de edad…!
-Soy adulto.
-¡Pues mientras vivas bajo mi techo…!
-Vivo en otra casa.
-¡Que te calles, tú!
-Chicos, eh, ¡eh! Ya pasó, shhht- Colin les dio unas palmaditas en los hombros a los dos. Juliet se rió.
-Estáis como cabras- dijo ella.
-Las cabras están como nosotros. Recuérdalo- Liam le contradijo y Ed alzó la mano para chocar con él por haber vencido la batalla.
-Os voy a pedir un favor. No os acerquéis a mi hija- bromeó Juliet, que se marchó de nuevo al interior de la casa. Eso sí, no sin antes haberle tirado a Colin la chaqueta, quien la cogió al vuelo.
-¿Sabes?- Colin volvió al tema inicial- Creo que podemos ayudarte con Chelsea.


* * *

-Yo abro la puerta.
-Como veas, cariño.

Emelinda, la madre de Chelsea, sonrió cuando llamaron al timbre. A Chelsea le enterneció ese gesto y ver cómo el brillo de sus ojos reflejaba cómo un amor adolescente surgía en una persona adulta como su madre.
La chica se encaminó hacia la puerta, dispuesta a presentarse ante el nuevo novio de su madre. Nunca antes lo había visto, así que aquella cena sería más o menos para conocerle. Se había mentalizado para controlarse y no hacer que una hermosa velada se convirtiera en un interrogatorio, pero quería convencerse de que aquel hombre no era como los demás. Su madre no tenía demasiado buen gusto para los hombres, ya que la mayoría acababan siendo unos capullos o terminaban por hacerla daño. Más de una vez, Linda le había prometido a Chelsea que Ben era diferente a los demás y que estaba segura de que era el definitivo.
El problema era que eso era lo que decía con todos.
La rubia suspiró ante la puerta y la abrió con una sonrisa. Pero esa sonrisa fue borrándose a medida que se percataba de quién era la persona que había tocado el timbre.

-Liam.





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Este ha sido el capítulo 11. 
Lo lamento si parece un poco corto, prometo subir más a menudo. Últimamente no he podido porque tenía un montón de exámenes D:
Por favor, si lo habéis leído, comentad dejando vuestra opinión en el blog (no hace falta tener cuenta) o en el Tuenti :)
Att: Amber Fletcher.

4 comentarios:

  1. Me encanta siguiente *-*

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  2. Me encanta tu nove *____* por favor sube ya *.* jejeje que interesante esta ... creo que liam se va a llevar una gran bofetada :S pobrecito mi niño :'(
    Jejejeje te quieruu (L) siguiente solo te digo eso *_* hjdxhjdxsh
    Besos de nocilla con fresas *,*

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  3. Hola! Por fin he llegado a este cap. Siguiientee, me encanta. He visto que por culpa de los comentarios la quieres dejar. No lo hagas. Es PERFECTA siguela al menos para la gente que demuestra que le gusta. Besos :)

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  4. siguiente *_____________* me encanta :$ tu novela es bvxhbvhxcbv :3

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