-Una…
-Dos…
-¡Tres!
Y sin más dilación, echaron a correr como alma que lleva el
diablo.
¡Já! Probres ingenuos, creían que tenían posibilidades de
llegar a la taquilla de esa montaña rusa antes que Chelsea. Pero ella tenía
mucha experiencia, salía a correr todas las mañanas y era la chica que más rápido
corría de su curso, y con una diferencia razonable, durante toda su etapa
estudiantil. Ahora, aunque no tenía una clase donde compararse, seguía siendo
muy veloz, por lo que tenía claro que sus amigos habían jugado mal sus cartas.
Ya había perdido de vista a sus dos acompañantes, pero no se
apresuró más porque estaba segura de que iban por detrás de ella. Chelsea ya
les había echado una abundante cantidad de carreras en otras ocasiones y en
todas ellas había demostrado que corría más que ellos dos, así que, ¿por qué
iba a perder ahora? Además, ellos llevaban desventaja debido a que había más
dificultad porque, si no sorteabas a la gente, te chocabas y perdías tiempo.
Pero claro, aunque Chelsea fuera muy rápida, era algo patosa.
Y, como era de esperar, se chocó con alguien y cayó.
-¡Auh!- gritó la rubia desde el suelo, mirando hacia arriba
e intentando averiguar con la mirada quién la había tirado. La persona que se
encontraba justo en el lugar donde Chelsea había tropezado era una abuelita con
facciones aguileñas y un traje que parecía valer más que toda la ropa de su
armario a lo largo de su vida.
¿Qué hacía alguien de su edad en la zona de atracciones
extremas? Lo más seguro es que se hubiera perdido.
Al parecer la señora no se dio cuenta de que había provocado
que una chica cayera al suelo. Eso, o lo sabía y lo dejaba pasar, que con la
expresión de superioridad que llevaba en la cara a Chelsea no le extrañaría ni
un pelo que fuera ese el caso.
Se levantó clavando sus manos en la gravilla del suelo, que
le dejó marca en las manos. Reparó en que seguía en medio de una carrera y
siguió con su camino. ¡Maldita señora! Le había retrasado, y no podía
permitirse llegar la última, Chelsea tenía demasiado orgullo como para admitir
su derrota.
Pero, ¿qué estaba pensando sobre derrota? ¡Si ni siquiera
había llegado para comprobarlo! Dejó de darle vueltas a la caída que tuvo hace
unos instantes y se centró en mover los pies lo más rápido, pero precavido,
posible.
Al fin, divisó la taquilla. Y no parecía que Colin ni Ed se
encontraran por allí. Sonrió involuntariamente y aceleró el paso. Iba a ganar
la carrera, y esa sensación de satisfacción no se la iba a quitar nadie.
-Déme una ficha- entre jadeos, intentó vocalizar
correctamente para que le pudieran vender una entrada una vez llegó a la
ventanilla.
-Tres libras.
Hicieron el cambio y Chelsea tuvo que salir de la cola para
comprar ficha si no quería que la fila de gente que tenía detrás se le
abalanzara. Suspiró.
Había llegado la primera, ahora solo faltaba esperar a sus
dos amigos. ¿Cómo es que eran tan lentos? Ni siquiera con un contratiempo de
ella eran capaces de superarla. Y no es que Chelsea se estuviera echando
flores, es que estaban tardando tanto que ya empezaba a parecer que llegaban
tarde a propósito. Se decidió por esperarlos mientras les echaba un vistazo a
los que montaban en la siguiente ronda en la atracción en la que había comprado
entrada. Con tanta prisa ni siquiera se había fijado detenidamente en cuál era
el recorrido.
Se dio la vuelta y casi se le corta la respiración. ¿Cómo no
se podía haber fijado en aquella monstruosidad? Se había guiado hasta allí
porque Colin y Ed le explicaron que ganaba quien llegara antes a la última
atracción del fondo a la derecha, pero no se había molestado en mirar hacia
arriba antes de comprar el ticket. Estaba segura de que si lo hubiera hecho, ni
siquiera hubiera aceptado el reto.
Era una montaña rusa, pero parecía que era la más peligrosa
de toda la feria. Los carriles por los que se deslizaban los vagones subían
hasta tocar el cielo para después bajar en picado sin piedad alguna, y el
proceso se repetía varias veces. Chelsea se dio cuenta que, además, en algunos
tramos el carril estaba inclinado hacia a la derecha e incluso de vez en
cuando, éste llegaba a dar una vuelta completa sobre el mismo. Definitivamente,
tenía claro que ella no iba a montarse ahí.
-¡No!
-¡Vaya!
-Qué pena.
Conocía esas voces. Giró sobre sus pies y se encontró con Ed
y Colin, que se dirigían hacia ella aplaudiéndola por haber “ganado”. Todo de
una forma muy sobreactuada.
-Te aplaudo, has sido más rápida que nosotros- dijo Colin
mientras se secaba una lágrima inexistente.
-Muy bien corrido. Nos has ganado a los dos- Ed le dio unas
palmaditas a la chica en la espalda
-Esto me huele a chamusquina- dijo ella, entrecerrando los
ojos.
-Pues no sé. Como tú has llegado antes, tienes un ticket
para esta montaña rusa y nosotros no. Ni pensamos sacarlo- explicó el moreno, a
medida que su sonrisa se iba agrandando, y chocó los cinco con su amigo al
decir la última frase.
Chelsea analizó la situación. Ella tenía que montarse en la
atracción más vertiginosa de toda la feria… sola. Y ella era muy medrosa si de
atracciones se trataba. Se la habían jugado, pero bien. Pero, ¿por qué? ¿Es que
acaso la querían ver sufrir para divertirse? Porque, ¿qué otra cosa les había
incitado a engañarla de esa manera? Sus amigos se reían por la expresión de
Chelsea, que mezclaba miedo y rabia al mismo tiempo. Pero a ella no le hacía ni
pizca de gracia. ¿Era verdad lo que estaba pasando? Sus amigos querían que ella
pasara miedo, es más, seguro que lo estaban disfrutando.
-¿Por qué coño me hacéis esto?- dijo Chelsea una vez
averiguó el plan maligno de los dos muchachos- Sabéis que odio montar en estas
atracciones y, ¡hala!- la chica alzó los brazos al cielo.
-Va, Chelsea. Te estamos ayudando.
-¿En serio, Colin? ¿En serio?- dijo ella alzando las cejas.
-Que sí, te vamos a ayudar a superar tu miedo- le defendió
Ed.
-¿Por qué me ponéis excusas? Lo que queréis hacer es reíros
de mí- Chelsea empezó a desesperarse.
-Bueno, ¿de qué te sirve enfadarte? Ya has comprado el
ticket, tienes que montar quieras o no.
-Puedo descambiarlo.
-Pues el cartelito ese no dice lo mismo- Colin señaló a la
taquilla, que tenía un papel pegado en el cristal de mala manera en el que
ponía que no se admitían devoluciones en grandes letras rojas. Chelsea bufó.
-Pues por lo menos montad conmigo, por favor- pidió ella.
Realmente le daba miedo montar sola.
-Yo no puedo, Chelsea. Sabes que no me queda dinero
suficiente.
-Colin, tú no porque no puedes, pero… ¿Ed?- la rubia volteó
la cabeza para mirar hacia Edward.
-Yo… eh…- por más que pensaba en una coartada, no se le
ocurría mucho. Exasperado, le arrebató a Colin el osito de las manos- Yo tengo
que cuidar de Peluchito- Colin carcajeó.
-¿Estáis de broma?
-No bromeamos con estas cosas- respondió Ed mientras
apretujaba a Peluchito contra su pecho.
-Va, Chelsea. No es para tanto.
¿Que no era para
tanto? Ya empezaba a sentir vértigo y ni siquiera estaba montada ahí. Cerró los
ojos y dio un gran suspiro mientras, susurrando, contaba hasta diez.
-¡Oh no, Colin!- Ed fingió asustarse- ¡Está contando hasta
diez!- le agitó el brazo a su amigo.
Cada vez que Chelsea se enfadaba, contaba hasta diez. Era un
método que a ella le funcionaba, o eso quería creer, así que no hacía falta más
que ella empezara a contar para saber que se había mosqueado.
-Vale, voy a montar- se rindió ella. Sabía que sus amigos le
iban a cansinear si no cedía-. Pero esta me la vais a pagar. Y os va a salir
muy caro- avisó la muchacha con voz amenazante.
Se descolgó la cámara del cuello para cedérsela a Colin. No
podía subírsela a la montaña rusa, no se iba a arriesgarse a que le pasara
algo.
-Esa es mi chica- Ed le revolvió el pelo, a lo que Chelsea
le respondió haciendo ademán de morderle la mano- ¡Eh! No muerdas- rió.
Ella le enseñó los dientes y se fue de su lado. Tenía que
ponerse en la fila cuanto antes, quería que eso pasara rápido y así poder
seguir con sus amigos como si nada hubiera pasado. Aunque ya se veía vomitando
nada más bajar de la atracción.
Estaba a punto de colocarse detrás del último de la fila
cuando chocó con algo que la hizo frenar.
-¡Cuidado!
¿Es que se había chocado con alguien? Miró hacia abajo y se
encontró con un chico que la miraba un poco molesto.
-¡Lo siento, no te había visto!- se disculpó con el muchacho
llevándose las manos a la boca en un movimiento involuntario.
En vez de responderle, él le mandó una mirada desafiante y
apartó la vista.
En ese momento, Chelsea se sintió un poco avergonzada. No
por haberlo empujado, sino por cómo había quedado ella delante de Ed y Colin
durante toda la feria. Ella, con diecinueve años, iba a montar a esa cosa
porque la habían obligado mientras ese chico lo hacía felizmente con… ¿cuántos
tendría? ¿Catorce años como mucho?
La puertecita de la valla que rodeaba a la montaña rusa se
abrió, escupiendo a todos los pasajeros que habían subido en la ronda anterior.
Algunos salían con la cara blanca y otros con las manos arriba, deseando montar
de nuevo. Ver el contraste de emociones le hizo reír ligeramente a Chelsea.
¿Sería ella una de las que acabarían así, con el corazón en la garganta, o
tendría suerte y no se marearía?
La cola avanzó para así poder entrar al interior de la
valla, donde la montaña rusa los esperaba. Se armó de valor y caminó hacia la
plataforma de hierro que actuaba como acera para subir a los vagones. Una vez
ahí, se paró a elegir, indecisa. ¿Qué sitio debería elegir? ¿Delante, detrás o
en medio? ¿En cuál pasaría menos miedo? Eligió al azar, y se sentó en el primer
vagón. Estaba sola, ya que los tres primeros vagones y el último estaban
vacíos.
-¡Chels!- oyó que le gritaban. Era la voz de Colin. Lo buscó
con la mirada y le encontró apoyado en la valla, a tres metros de él- ¡En el
primer vagón da más vértigo, siéntate más atrás!- gritó a pleno pulmón para que
su amiga lo oyera, pero había mucho bullicio y tuvo que repetírselo dos veces.
Chelsea asintió cuando entendió su consejo y se levantó del
asiento lo más rápido que pudo, por si aquello empezaba a funcionar cuando ella
estaba en movimiento. Ese pensamiento le hizo tener más miedo del que ya tenía,
y no le venía bien que esa sensación creciera en ella.
*
* *
-Montemos ahí.
Louis apuntó con su dedo a una
montaña rusa. Era bastante alta y el recorrido parecía muy complejo, pero tenía
seguro que ninguno de los demás se iban a negar a subir. O eso pensó en un
principio.
-Uh, eso es muy precipitado, Lou.
Yo prefiero ir a Las Tacitas.
-¿Otra vez, Niall? Hemos ido ahí
hace un rato.
-Cierto.
-Va, vayamos a donde ha dicho
Louis- se animó Harry.
No estaban muy lejos de la
taquilla, ya que pasaban cerca de la taquilla cuando se percataron de que esa
atracción existía. Una cosa bastante extraña ya que tenía un tamaño descomunal
y se veía desde el principio de la feria, y eso que el recinto era grande.
Paul pidió los tickets y se los
dio a los chicos, quienes tuvieron que entrar rápidamente en el cerco de la
montaña rusa porque solo quedaban un par de sitios libres que se vieron
obligados a rellenar. Los cinco corrieron hacia los primeros vagones, que eran
los únicos en los que no había nadie montado. Se empujaban y reían, como niños
pequeños, para sentarse los primeros en los asientos de cuero desgastado.
-¡No! ¡Este asiento me pertenece!-
Zayn forcejeó con Liam por un sitio junto a Harry, ya que solo había dos asientos
por vagón.
-¡Zayn, tío, déjame ponerme aquí!
En un casi imperceptible movimiento,
Zayn consiguió sentarse, dejando así a Liam fuera.
El moreno puso las manos sobre sus
caderas. ¿Dónde se sentaría entonces? Louis y Niall estaban en el primer vagón,
y ahora Zayn acababa de sentarse con Harry en el segundo. Y, otra vez más, alguien se tenía
que quedar solo porque eran impares. ¿Por qué no habrían puesto un sexto
miembro? De esa manera, no quedaría siempre alguien sin pareja. Pero no, tenían
que ser cinco.
-Zayn, por favor. ¿Dónde me siento
yo ahora?
-Aquí no, eso seguro- dijo él,
alzando la cabeza para así poder mirar a Liam a los ojos.
-La última vez me quedé solo yo
también, le toca a otro- se quejó.
-Mentira, se quedó Louis- corrigió
Zayn.
-Bueno, pero lo pasado, pasado
está- Liam sacudió su cabeza-. Por favor… ¡Te compraré una gorra!
-No, Liam. Los sobornos no van
conmigo- se negó-. Queda un asiento libre cerca de nosotros. El del vagón continuo a éste, en el que está montada la chica con el pelo raro- con un golpe seco de cabeza, indicó al vagón que estaba
detrás de él.
Liam giró su cabeza, mirando a la
chica del tercer vagón.
“Tampoco tiene el pelo tan raro”
pensó.
La chica tenía el pelo largo y
rubio, con gruesos mechones de color rosa intenso. Miraba hacia sus rodillas,
por lo que su pelo le ocultaba la cara. Una de dos; o era tímida, o tenía
miedo.
-¿Y si es Directioner y me atosiga
durante todo el viaje?- dijo volviendo la vista a su amigo de nuevo.
-Va, Liam. No te queda otra-
respondió Zayn, y le dio conversación a Harry para que Liam entendiera que él
no pensaba cambiar de opinión.
* *
*
¿Por qué no empezaba ya? Sufría
más estando ahí sentada esperando a que la atracción empezara a marchar que
estando en el pico más alto de la montaña rusa. O eso se imaginó, ya que no
había experimentado aquella sensación. Aunque cruzó los dedos para que no le
faltara mucho para comprobarlo.
-Perdona.
Una voz cohibida le habló. Chelsea supuso
que sería el hombre que pedía los tickets y revisaba los cinturones, ya que aún
no había pasado. Eso significaba que no faltaba mucho para que su pesadilla
comenzara. Elevó su cabeza para mirarle a la cara al revisor, pero se
sorprendió al ver que el que le había hablado no llevaba el uniforme de
feriante.
-¿Te importa si me siento aquí?-
dijo él, señalando al vagón en el que ella estaba montada.
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Pues nada, he ahí el capítulo 3.
Os recomiendo la novela de Texe Horan Pink Sparks (http://youalreadygotme.blogspot.com). Es realmente buena y me tiene enganchada, hah.
Por favor, comentadme aquí o en el tablón de Tuenti. Soy Amber Fletcher :)
HOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA*-*
ResponderEliminarMe has dejado muymuymuy intrigada, ¿sabes?*-* ¡Quiero que empiece ya la bendita atracción!
Es increíble, no es como otras historias, comunes y monótonas... Ésta sí es genial :P
Bueno, pues nada, que quiero siguiente, ya tú sabeh'.
Un besazo Amber :) x
HOOOOOOOOOOOOLA *-*
ResponderEliminarBueno, bueno, pues que ya he leído el capítulo, con un poco de retraso he de decir.
Tengo ganitas de ver que pasa con Chelsea & Liam.. ¿Se enamorarán?¿Será MUY amigos?¿Serán amigos?¿Sabrá Chelsea quién es Liam?¿Irá Chelsea junto con Liam ha acabar de ver la feria? Millones de preguntas rondan mi cabeza.
QUIERO QUE EMPIECE YA LA ATRACCIÓN >.<
Joder, a mí me pasa lo que ha Chelsea, lo paso muy mal en ese tipo de atracciones.
Bueno, lo dejo ya, que no quiero que pienses que soy una pesada.
Ale, siguiente.
Posdata; Me encanta el contador de visitas, en serio.
Att: Isabella Swaggy