-Es que no queda otro
sitio- se apresuró a decir Liam.
-Oh, pues...- Chelsea movió
la cabeza, no sabiendo a dónde mirar- Claro, siéntate.
-Si no te importa, claro...
-No, para nada. Siéntate.
Liam se introdujo en el interior del vagón, donde se acomodó en su asiento mientras Chelsea revisaba la colocación de su cinturón de seguridad por tercera vez. Necesitaba distraerse para no relacionarse lo más mínimo con el chico que se había sentado a su lado, no le apetecía nada tener que ser amable con él si le hablaba, porque más de una vez la gente desconocida en situaciones parecidas intentaban hablar con ella para romper el hielo. Aunque claramente, nunca le había sucedido en una montaña rusa. Además, le era imposible ser afable en esas condiciones; el miedo y el nerviosismo se apoderaban de su cuerpo y alma, y si tuviera que decir algo, lo único que saldría de sus labios serían chillidos o sollozos. Ya había hecho suficiente permitiéndole al muchacho sentarse a su lado.
Un hombre con cara aburrida, que esta vez sí era el revisor, pasó por su lado y les preguntó con voz monótona a los dos chicos si tenían las fichas, a lo que respondieron afirmando con la cabeza y entregándoselas.
-Si no te importa, claro...
-No, para nada. Siéntate.
Liam se introdujo en el interior del vagón, donde se acomodó en su asiento mientras Chelsea revisaba la colocación de su cinturón de seguridad por tercera vez. Necesitaba distraerse para no relacionarse lo más mínimo con el chico que se había sentado a su lado, no le apetecía nada tener que ser amable con él si le hablaba, porque más de una vez la gente desconocida en situaciones parecidas intentaban hablar con ella para romper el hielo. Aunque claramente, nunca le había sucedido en una montaña rusa. Además, le era imposible ser afable en esas condiciones; el miedo y el nerviosismo se apoderaban de su cuerpo y alma, y si tuviera que decir algo, lo único que saldría de sus labios serían chillidos o sollozos. Ya había hecho suficiente permitiéndole al muchacho sentarse a su lado.
Un hombre con cara aburrida, que esta vez sí era el revisor, pasó por su lado y les preguntó con voz monótona a los dos chicos si tenían las fichas, a lo que respondieron afirmando con la cabeza y entregándoselas.
Ella pensaba en cualquier
cosa negativa que le podría suceder estando ahí montada y empezó a angustiarse.
En cambio, él tenía claro que iba a ser un viaje más bien poco emocionante. Se
le haría más llevadero y divertido si el condenado de Zayn le hubiera dejado
sentarse junto a Harry, pero ahora tenía que pasar todo el trayecto con una desconocida.
De cualquier manera, le era imposible enfadarse con él.
Un pitido sonó y las barras
de seguridad bajaron hasta posicionarse a la altura de las costillas de los dos
chicos. La atracción iba a comenzar. La chica respiró profundamente y se agarró
con fuerza a la barra, mentalizándose de que si se ponía nerviosa lo iba a
pasar peor. En cuanto a Liam, estaba dispuesto a levantar las manos en la
primera subida.
Las ruedas del vagón
seguían el camino de los raíles, encarrilándose hacia la primera cuesta. Por
suerte, no tenía muchos metros, pero era la única con tan poca altura. Chelsea
prefirió pasarla con los ojos cerrados, porque no quería ver lo que venía. Si tenía
esa fobia al pasar la menor de las cuestas, ¿cómo se sentiría en las más altas?
Sus amigos habían sido demasiado crueles con ella. Si hubiera sido en “Los
Caballitos”, quizá se hubiera enfadado menos, incluso se hubiera reído. ¿Pero
eso? Eso era demasiado. No se creía la excusa barata de que montando ahí su
miedo iba a desaparecer. Al contrario, lo único que hacía era aumentar y
aumentar, sobre todo cada vez que los carriles se elevaban.
La segunda subida la pasó
un poco mal, después de haber dado un par de vueltas que, para el gusto de
Chelsea, habían estado un poco torcidas hacia la derecha. Por no decir
completamente.
Se le ocurrió la tonta idea
de relacionar la montaña rusa con una serpiente, aunque la verdad es que se
parecían demasiado. ¿Habrían sacado la idea de ahí? Al menos, pensar en
tonterías la entretenía un poco y no la hacía pensar en qué lugar estaba en
esos instantes; no obstante, era algo difícil olvidar aquello.
La comparación entre los
dos pasajeros del tercer vagón era un poco cómica. Liam llevaba las manos
alzadas todo el tiempo, y en su cara llevaba pintada una media sonrisa.
Mientras tanto, Chelsea apretaba los ojos formando una graciosa mueca y se
agarraba a la barra de seguridad como si fuera un vagabundo muerto de hambre
que se aferraba a un trozo de pan. Por un instante, el muchacho rió y Chelsea
rezó por que no lo hubiera hecho por la cobardía que ella estaba mostrando.
Odiaba que se rieran de ella, así que si ese era el motivo de su risa, el chico
no le había acabado de caer del todo bien. Aunque no lo pareciera, ella era una
chica fuerte y valiente, pero en atracciones de riesgo todo daba un giro de
ciento ochenta grados. Incluso los carriles.
“Pobre chica”-pensó Liam-
“Si tanto miedo tiene, ¿por qué se ha subido?”. Si él supiera.
Se aproximaba la tercera
cuesta. A medida que iban subiendo, el pelo de Chelsea se reclinaba sobre la
parte trasera del vagón, quedando totalmente colgando hacia abajo. Esa subida
estaba bastante más inclinada que la anterior, y el ascenso se le estaba
pasando muchísimo más lento de lo que ya lo había hecho la primera vez. Eso
solo podía significar que aquella cuesta era el doble de alta que las dos
anteriores. Y ese hecho no le ilusionó demasiado.
Esta vez no tenía pensado
gritar, ya que si los decibelios de sus gritos aumentaban a la vez que lo hacía
la altitud de la cuesta, no quería dejar sordo al pobre chico, que encima que
se había tenido que sentar con ella porque no quedaban sitios, no iba a hacerle
el viaje imposible. ¿Lo habrían obligado sus amigos también a montar? No, él
parecía satisfecho, disfrutaba del momento. Cosa que, aunque ella se lo
propusiera, le era imposible. ¿Estarían cogiendo Ed y Colin un buen ángulo de
visión para poder observar y reírse de las reacciones de Chelsea? Esperaba que
lo hicieran, porque para nada se iba a volver a montar ahí. Y mucho menos si lo
tenía que hacer con un desconocido antipático que se reía de su fobia, mientras
ella lo estaba pasando fatal.
Liam tenía la vista fija en
la nuca de Zayn, que estaba sentado junto al ricitos, justo enfrente de él. Y
bueno, también enfrente de “la chica del pelo raro”. Él no era para nada una
persona rencorosa, pero no se había subido especialmente para divertirse solo.
Al menos conseguía reírse un poco con las tonterías que hacían sus compañeros
del vagón delantero; era entretenido ver el pelo de Harry en movimiento a causa
del viento y los gritos de Zayn animaban la cosa.
Ya casi podían ver dónde
empezaba la meseta de la cuesta, y ella estaba pasando un mal trago. No quería
morir tan joven, aún le quedaban muchos motivos para seguir viviendo. Pero como
no podía parar el tiempo y la suerte no estaba de su parte, tenía que afrontar
con ello y aceptar que tendría que bajar esa pendiente. Le dio pena el chico
que se sentó al lado cuando se imaginó el volumen de los chillidos que
produciría durante la bajada de esa cuesta, una bajada que estaba demasiado
cerca. De hecho, ya habían llegado al pico de la meseta, donde los vagones
empezaron a ir más pausados, hasta quedarse completamente parados en un punto
determinado. La rubia cerró los ojos con fuerza, más de lo que ya los tenía,
hasta llegar a hacerse daño. Pero no quería que una sola imagen de ese escalofriante
momento, que estaba a punto de suceder, se le colara en la mente. No quería
llevarse demasiados recuerdos de esos instantes.
La agitada respiración de
Chelsea rompía el tenso silencio que los nerviosos pasajeros habían creado.
¿Tan alto estaban que ni siquiera se oía la música de la feria?
La chica estaba pasando una
especie de trance, todo a su alrededor se había parado y solo podía escuchar su
angustiado jadeo. Entonces, pudo notar cómo las ruedas del vagón volvían a
estar en movimiento. Liam alzó las manos y, esta vez, también cerró los
párpados. No quería que se le metiera ningún bichito en el ojo.
Recuperando la rapidez e
incrementándola a lo máximo, la fila de vagones cayó por los raíles con mucha
fuerza. El viento les azotaba la cara, haciendo que el pelo de Chelsea se
agitara con violencia. La velocidad era inhumana, y los chillidos de todos los
que estaban allí hacían eco en el aire, y cómo no, los de Chelsea estaban
incluidos en ellos. Quizá los gritos más fuertes eran los de ella, pero Liam
tenía claro que si seguía así, se iba a quedar afónica al día siguiente. Qué
pulmones tenía esa chica, vaya. Pero él no sabía lo mal que se sentía ella en
ese momento, sus sentimientos y emociones se resumían a una palabra: pánico. Y
esta vez lo sentía con más fuerza, ya que estaba bajando una de las mayores
pendientes de la montaña rusa.
El descenso estaba muy
empinado, tanto que si no hubiera cinturón que los sosteniera, se darían de
golpe con la barra de seguridad, la cual Chelsea no había soltado ni un solo
segundo. Ella pensaba que se le saldría el corazón del pecho, tenía la
adrenalina a tope pero no la disfrutaba.
Entre gritos, terminaron de
descender antes de lo que esperaban. Con tanta velocidad, la bajada se les
había pasado en un santiamén, ya podían percibir cómo los vagones circulaban en
llanura y el viento no era tan agresivo. Pero la pesadilla no había cesado.
Un potente chirrido
proveniente de las ruedas se escuchó en el aire, al mismo tiempo que todos los
vagones hicieron un brusco movimiento hacia la derecha causando que los
pasajeros se pegaran un fuerte golpe en las costillas contra la barra de
seguridad por el repentino frenazo. Suerte tenían si nadie se había roto nada
después de aquel impacto. Ya no estaban en movimiento, pero, ¿por qué? La
atracción no había terminado, estaban en la mitad del recorrido y aquello solo
se solía parar cuando estaban en lo alto de una cuesta o si se encontraban en
una curva peligrosa. Y en esa parte, los carriles solo tenían un poco desnivel
a la derecha.
Chelsea abrió los ojos de
golpe, horrorizada. Lo que ella siempre había temido no le podía estar
ocurriendo, no estaba preparada. Esta vez, los gritos aumentaron, todo el mundo
que estaba ahí montado tenía la misma sensación de pánico que había tenido
Chelsea durante todo el trayecto, solo ahora ella tenía más. Ella no gritaba,
solo mantenía los ojos bien abiertos y miraba a un punto fijo, sin pestañear.
No sabía cómo reaccionar en momentos como ese, así que se limitó a controlar su
respiración para que no le diera un ataque al corazón.
Liam no lo podía creer, o
mejor dicho, no quería creerlo. Confiaba en salir de ahí sin ninguna rozadura,
pero lo veía difícil ya que seguían balanceándose. Con la vista pudo divisar lo
que sería más o menos lo que causaba tantos problemas; el primer vagón, el cual
no tenía asientos y encabezaba la fila, se había salido un poco de los
carriles. No pensaba que eso fuera a hacer que los demás vagones que éste
dirigía se salieran también, hasta que un crujido mucho más fuerte que el
anterior sonó y éstos se movieron más bruscamente pegando un bote, hasta quedar
mucho más inclinados a la derecha de lo que ya estaban. Al estar tan ladeados,
Chelsea podría caer al vacío, así que, como en un acto reflejo, se agarró a
Liam escondiendo su cabeza en su pecho.
Estaba aterrada, ¿acabarían
cayendo? ¿Sería ese su fin?
Se percató de la
posición que había tomado y de que no conocía al chico al que se estaba
agarrando, así que estaba dispuesta a soltarse cuando los brazos del muchacho
la rodearon con fuerza, correspondiéndola. Ella se quedó confusa, no entendía
por qué él la ayudaba si eran unos completos desconocidos el uno para el otro,
pero se lo agradecía en silencio. Era un abrazo que la reconfortaba, pero al
mismo tiempo la sujetaba para que no cayera del vagón, ya que el mínimo
movimiento que ella hiciera haría que resbalara. Con gritos desgarradores de
fondo, cerró los ojos lentamente.
Liam notó cómo la chica
empezaba a temblar, y no era precisamente por el frío. Se le hacía un poco incómoda
la situación, que una extraña se te agarrara al cuello no era lo más agradable
del mundo, pero él comprendía sus actos en las condiciones que se encontraban.
Si había estado chillando durante todo el viaje, no quería ni imaginarse la
sensación de miedo que tendría ella en ese momento. La agarró más fuerte y se
vio obligado a calmarla, a él le gustaría que hicieran lo mismo si estuviese en
su lugar.
-Tranquila, todo saldrá
bien- torció el cuello y se lo dijo en la oreja, tenía que acercarse a ella si
no quería que los chillidos de los demás taparan su voz- ¿Te has hecho daño?-
preguntó, acordándose del frenazo “rompe-costillas”.
Pero ella no respondía.
-¿Te has hecho daño?-
volvió a preguntarle, subiendo un poco más el volumen.
Pero ella seguía sin responder.
Él cogió la cara de la
chica, firme pero suavemente con una mano, mientras con la otra la seguía
sujetando por la espalda para que no cayera, y levantó su cabeza por la
barbilla para mirarla a los ojos. Sus párpados permanecían cerrados, ocultándole
a Liam el color de su iris. Ella no oponía resistencia, ni ayudaba a elevar a
la cabeza. Su cuerpo no respondía.
“Mierda.”-pensó Liam,
preocupado, y dándose cuenta de la situación-“Se ha desmayado.”
Chelsea abrió los ojos
paulatinamente, para encontrarse de frente con el estrellado cielo de la noche.
Estaba tumbada, pero no en el suelo porque no era frío ni duro, sino blando.
Como un colchón. ¿Qué hacía ahí?
De repente, una cara que le
era familiar se coló en su campo de visión y su mente se despejó. ¿Seguía en la
montaña rusa? Un escalofrío le recorrió el cuerpo.
-¿Estás bien?- le preguntó
Liam con voz relajada después de hacerle unas señas a alguien en frente de él.
-Si, yo…- intentó buscar
las palabras. ¿Le habría pasado algo grave?
Un hombre joven con una
camisa azul se le acercó, mirándola fijamente desde arriba.
-¿Cómo te encuentras?-
dijo- Te desmayaste cuando la atracción se averió- aclaró al ver su cara de
confusión.
-Bien, estoy bien. Solo ha
sido un desmayo de nada- dijo reincorporándose en la camilla donde la habían
tumbado.
¿Quién la había sacado de
su asiento? ¿Se había desmayado encima del chico aquél? Tenía muchas preguntas
en mente sin responder, y aunque ella fuera muy curiosa, esta vez prefería
quedarse con la duda.
Liam la observó levantarse,
no parecía que sufriera algún que otro daño. Ellos dos habían tenido suerte,
solo una chica de uno de los últimos vagones se había hecho daños leves en una
costilla. Por lo demás, nadie había resultado herido, al menos, no físicamente.
Pero el mal rato lo habían pasado todos.
Como vio que no tenía nada
más que hacer allí, volvió con sus amigos, que estaban hablando con Paul cerca
del coche de la ambulancia, pero aún dentro de la cinta policial que habían
colocado para tratar a los que habían salido heridos. Un montón de curiosos se
extendían al otro lado de la cinta para cotillear un poco, y rezó por que
ninguna fan se encontrara ahí, observando cómo sus ídolos habían pasado el peor
momento de sus vidas.
Liam se acercó a los chicos
y Louis le atrajo a él pasándole un brazo por los hombros.
-Entonces, ¿os encontráis
todos bien?- se preocupó Paul.
-En perfectas condiciones-
respondió Liam, a lo que los demás le dieron la razón.
-Entonces todo en orden-
dijo, sacudiéndose las manos para después sacar su teléfono móvil y hacer unas
llamadas.
-¿Qué tal te lo has pasado,
Liam?- consultó Zayn con sonrisa de pillo.
-Maldito seas, Zayn- rió él.
-Te habrá dejado sordo,
¿no? Cómo gritaba la tía…- Harry hizo una mueca.
-¿Y cómo te has sentado tú
solo, Liam?- preguntó Niall- Si esta vez le tocaba a Zayn, si mal no recuerdo.
-¡Te lo dije!- Liam acusó
al moreno.
-¡Chivato!- se quejó éste
al irlandés.
-¿Podéis hablar más bajo?-
pidió un chico que pasaba por allí, con la mano en la frente. Aquella
experiencia que acababa de pasar le había provocado un mareo terrible.
-Menudos maleducados estáis
hechos- dijo Louis frunciendo los labios cuando aquel chico se retiró.
-Perdona, ¿puedo hablar
contigo un momento?- una voz femenina habló, refiriéndose a Liam. Éste se dio
la vuelta, al mismo tiempo que sus amigos torcían la mirada hacia ella, y se
encontró con una chica con el pelo enmarañado y los ojos cansados que le miraba
un poco cortada.
La misma chica de la montaña rusa.
-----------------------------------------------------
¡Ya está el capítulo 4! Espero que os guste, de verdad. Ah, y sé que me repito, pero por favor, me haríais muy feliz si me comentáis aquí o en el tablón de tuenti :D
Att: Amber Fletcher.
Hoola caracola, soy Noa Fontán (aunque no creo que sepas quien soy jajaja)soy tu fan número uno, amo tu novela y me pareces la chica más majosa del mundo :))
ResponderEliminarLa cosa es, el capítulo ASKDJGHTIANIINWFVIUEW Con eso creo que lo digo todo ;)
No me imagino lo mal que se deben sentir Ed y Colin con sigo mismos (al menos yo me sentiría culpable) me pregunto si Chelsea se enfadará, bah no creo, si me hubiera pasado a mi no podría parar de pensar en Liam ;3
Chiquilla, solo puedo decirte que eres awesome, más que eso, pero no hay palabras, y tu talento para escribir... solo puedo decir CELOSMODEON Jajaja
Siguientee :))
SÉ QUIÉN ERES, LO SÉ MUY BIEN, SÉ DÓNDE VIVES Y VOY A IR A POR TI A COMERTE A BESOS.
EliminarEn realidad no lo sé, pero siempre que lo digo, a la gente le entra el miedo.
Claro que se sienten culpables, ¡casi matan a su amiga! A ver, no ellos, pero... Ya me entiendes.
Muchas gracias, pero no escribo tan bien D:
Te quiero :')
Bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeenas :)
ResponderEliminarTiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiia, me he leído el capítulo como unas cien veces. En serio, si escribes un libro me lo compro.
OH, YEAH. LO SABÍA. SABÍA QUE HABLARÍAN. SOY LA CAÑA. SOY LA PERA LIMONERA(?)
Siempre me quedo con ganas de más. Nunca me dejas bien con un capítulo, yo quiero más, muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuchos más.
Ahora hablarán se enamoraran, se casaran, tendran 1234567865434567898765432456 hijos y se haran abuelitos juntos, ocno. Puede que lo haya exagerado un "poco"
Pues lo dicho, que quiero el siguiente.
QUIERO SABER QUE PASA CON LIAM & CHELSEA. O VOY A TU CASA CON MI EJERCITO DE PINGÜINOS A LOMOS DE MI UNICORNIO VOLADOS.
LO SÉ, ESTOY MUY LOCA, PERO ES QUE ME HE BEBIDO EL DETERGENTE.
Ale, pues lo dicho, quiero el siguiente.
Teeeeeeeeeeee quierooooooooooooooooo *-*
Att; Isabella Swaggy
BELLA *O*
EliminarEres un amor, y creo que ya lo sabes.
Bueno, en esta novela, nada es lo que parece, así que igual se casa con Liam o se casa con Torrente, ¿tú qué opinas?
Te quiero mucho, gracias por leer. eres un amorrr exagerado *-*
Wooo pero no termines asii,q va a pasaar??jaja,la verdad es q me encanta tu novelaa,por un momento creia q era yo la de la montaña rusa;$
ResponderEliminarEs que mira, si no lo termino así, pues la gente se queda como "Oh, ya ha pasado". Pero si lo dejo en lo mejor... ¡LA GENTE SE PICA Y ME LEE! Soy mala, lo sé.
EliminarGracias por leer :')
Lo he pasado mal y todo :O Me ha encantadoo!! SIGUIENTEE :D
ResponderEliminar¡Hala! Creo que gracias a mi capítulo, muchos feriantes van a irse a la ruina. A todo el mundo le está dando miedo las montañas rusas ahora, hahh.
EliminarPor cierto, ya he subido el cinco *-*
Gracias por leer :D
AAAAAAAAAAH, me encanta, me encanta, me encaaaaanta *-*. Pero porque lo dejas así mujer, quiero más más más! Okno. Joder Liam, te comía a besos ahora miiiiiiismo*-*, y a tí también escritora :3! (no sé si te llamas Amber, por lo tanto te llamaré escritora a partir de ahora jojoj). Sube el siguiente, YA. O te violo, tú decides :$. Te dejo mi Tuenti, por si me puedes avisar cuando subas capítulo: Houda Styles Smiler. Love ya Xx. <3
ResponderEliminar¿Verdad? ¿VERDAD? Liam es realmente un amor, y no es porque sea mi favorito, porque entre estos cinco dioses no puedo tener favoritismos, pero si solo se podía elegir uno, ¿a quién le viene mejor el papel de superhéroe que a Liam? Y no me digas superman, que ese no está dentro de 1D.
EliminarPuedes llamarme Rey, o puedes llamarme J. Puedes llamarme Rey J si te sale de la pelota (8) (????) Sí, mejor llámame Amber.
Gracias por leer :)
OH MY FUCKING GOD *-* Joder, por un momentosentí ue era yo la que estaba en los brazo de Liam o.o amo tu novela, es asdfghjkl perfecta. joder, te envidio,escribes genial genial genial genial okya. Siguiente, no nos dejes así :D mi tuenti: Celeste Onedirection Mylife :
ResponderEliminarBueno, me parece a mi que la perfección está demasiaaaaaaaado lejos de esta novela. Si se acerca un poco, es porque sale 1D, ya me entiendes*-*
EliminarGracias por leer, te quiero :B
Jelou. Bueno, mirando mis comentarios en tuenti, me he dado cuenta de que soy mas tonta que Vicente, bueno el es especial, siempre con su pelotita bajo los cuidados de su mamá. Me voy como el wi-fi. Tengo que decirte que no les puedes hacer eso a los pasajeros de la montaña rusa. CUAndo estaba leyende lo de que los bagones me imaginaba a Chelsea agarrada con las manos y poco a poco se le soltaba los dedos, pero esa imagen fue en una milésima de segundo, luego continué leyendo, y me quede en plan ahí va Liam el héroe. *amor infinito por Liam*. En fin y como dijo alguien en un comentario, Ed y Colin tienen que sentirse muy culpable, pero la verdadera culpa la tiene el supervisor de la montaña rusa, que parece que le faltaban un par de tuercas, al superviso r digo (?). No puedes dejar así los capítulos porque los cortas justo en lo mejor. CACAO. Una cosilla mas SIGUIENTE, escribes fantasticamentemfjdjfjdjfj genial. Natalia Villalta
ResponderEliminarJo, Natalia.
EliminarAmé tu cacao, y tu Vicente LOOL, y tu comentario y... TE AMO A TI.
Gracias por comentarme, pero ya sabes que como hablamos por chat y tal, no hace falta que lo hagas *-* Claro, que tampoco te voy a decir que no.
Pues nada, que te quiero mucho. Gracias por leer :D
HOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA.
ResponderEliminarPues he tardado bastante en leer a decir verdad. Pero no ha sido culpa mía, ha sido algo llamado pereza. NO ME ODIES D:
En fin, estoy indignada. ¿Por qué? ¡¿PERO CÓMO ME HACES PASAR ESE MAL RATO?! Pensaba que realmente la iba a palmar. Bueno no, pero que se llevaría una buena ostia sí. Me he sentido como Chelsea, me lo he imaginado, porque yo tengo fobia a ese tipo de atracciones. No puedo con ellas. Ahora más que nunca: ED Y COLIN SON UNOS CABRONES. ¡A SENTIRSE CULPABLES! Claro que, ellos qué sabían. Los encargados de la atracción: ASQUEROOOOOOOOOOOOSOS. Ahora que, amo a Liam infinitamente. ¡ES UN PUTO HÉROE! Me lo como, en serio. Es que sabía que hablarían. PORQUE MI INTUICIÓN LO VALEEEEEEEEEEEEEE PREMOOOOOO'H.
Me has dejado con ganas de más... No me puedes hacer esto. No tardes tanto en escribir, por fas. Es que sé que es muy currado, pero yo, me MUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUERO SIN ESTO. Si sacas un libro lo compraré, sin dudarlo. Lo sacarás (? JAJAJAJA.
Me enrollo demasiado. Me odiarás. Me vas a desterrar. Me maldecirás.
SOLO UNA COSA MÁS. ¡SIGUIENTEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!
Y que te quiero :')
Un besaaaaaaaazo, abrazos, y muchos unicornios arcoiris.
JO, AURORA. NO TE ODIO POR QUE TE ENROLLES, TE ODIO PORQUE ERES MUY MONA.
EliminarSé que eso no ha tenido sentido. Además, te amo mucho skljflaskñflñsdkf.
Me encanta que te enrolles, en serio *O*
No tengo mucho tiempo para responderte en condiciones, porque es la hora de comer y me van a matar si no bajo ya, pero... Que sepas que te amo, y que me sacas una sonrisa con tus comentarios.
Te quiero :D