-¿Cómo? ¿Qué haces tú aquí?
Tanto Liam como Edward y
Chelsea estaban en desconcierto por lo que pasaba. Liam se preguntaba qué
hacían ellos en casa de su prima segunda. Se supone que solo habían quedado la
familia, pero, ¿y si ellos eran de su familia de Londres y no lo sabía?
Significaría que había conocido a sus primos lejanos sin saber que lo eran.
Edward y Chelsea no se
acababan de creer que fuera Liam el que estuviera ahí, hasta llegaron a pensar
que eran alucinaciones suyas, pero ahí estaba.
-Yo he venido a visitar a
mi familia.
-Y nosotros a visitar a
nuestros amigos y a su hija- Chelsea le mostró la bolsa donde llevaban el
unicornio de peluche envuelto.
-¿Estáis seguros de que es
aquí? Se supone que era una reunión familiar.
-Pero para Colin nosotros
somos como de la familia- sonrió Chelsea-. Nos invitaron a venir.
-Si hasta le hemos comprado
un regalo a Rosie, mira- Ed le indicó a Liam la bolsa que tenía en su mano y
que llevaba el regalo de Rosie en su interior.
-Entonces pasad, supongo.
Liam se retiró de la puerta
para que los dos chicos pudieran pasar.
-¿Ha llegado ya mucha
gente?- preguntó la rubia al pasar al lado del chico.
-Pues no sé, acababa de
venir. Iba a cerrar la puerta cuando…
-…Te gritamos que no la
cerraras, sí- rieron los dos amigos.
Los chicos entraron en la
casa y se dirigieron hacia el interior; ellos ya se conocían más o menos las
habitaciones que allí había. Sin embargo, para Liam era la primera vez que
estaba allí, y por una parte se alegró de que ellos estuvieran ahí para
guiarlo; era más fiable eso que guiarse por las voces que su familia hacía y su
tía segunda le había avisado de que fuera al salón, que él no sabía dónde
estaba.
Mientras caminaban por la
casa, Liam empezó a atar cabos. La última vez que se vieron en la cafetería del
hospital ellos le dijeron que se encontraban allí para acompañar a su mejor
amigo y su novia, que iban a ser padres, y ahora estaban en la casa de su prima
segunda. Luego estaba la excusa de que supuestamente la familia de Liam había
sido convocada para dar una gran noticia, o al menos eso le dijo su madre.
¿Sería esa? ¿Que su prima segunda había sido madre con diecinueve años? Seguro
que era eso porque a él no le sonaba ninguna otra Rosie. Y encima el padre era
el mejor amigo de la chica con la que se sentó en la montaña rusa de la feria.
Tanta casualidad le empezó
a dar un poco de miedo.
-Y… ¿qué le habéis
comprado?- preguntó Liam.
-Lo vas a ver enseguida
Ed cogió el pomo de una
puerta y la abrió. Al otro lado de ella, Liam pudo ver un montón de gente en
movimiento, y todos eran de su familia. Los más mayores traían de la cocina
desde tazas vacías hasta pastas recién hechas que inundaban la habitación con
su olor y las ponían en una mesita de té mientras alrededor de ella, otros
familiares se sentaban en grandes sofás. Un pequeño grupo de personas se
encontraban en uno de ellos haciendo una especie de corro, lo que le impidió
ver quién se sentaba en esa zona. Cuando una señora se movió porque alguien la
reclamaba, pudo ver a una chica de su edad aproximadamente que sostenía un bebé
en sus brazos. Cuando sus miradas contactaron, no dudó en saludarles.
-¡Chicos!- exclamó Juliet
al verlos.
Ella se levantó del sofá y
le cedió a Colin su hija, quien estaba sentado a su lado, y la cogió en brazos.
Casi por arte de magia tres señoras cambiaron de posición y se acercaron a él
para hacerle mimitos al bebé, ya que lo estaban haciendo antes cuando Juliet lo
tenía entre sus brazos. Ésta se acercó a la puerta y recibió a los tres,
dándoles un intenso abrazo a sus dos amigos. Cuando lo hizo con estos dos y
pasaron al salón para saludar a Colin, Liam y Juliet se quedaron solos en la
puerta.
-¿Tú eras…? Me suena tu
cara, pero no caigo- Juliet puso la mano sobre su cintura, dudando.
-Liam, soy Liam. Tu primo
segundo. Solíamos jugar de pequeños cuando te pasabas por Wolverhampton.
-¡Liam! Sí, ya recuerdo me
acuerdo de quién eras. Yo soy Juliet, no sé si te acordarás.
-Ahora que te veo, sí- se
abrazaron-. Y enhorabuena por el bebé.
-Gracias- sonrió-. Creo que
estamos todos, erais los últimos que quedaban por venir, así que…- cambió de
tema- En cinco minutos sacaremos el té. Coge asiento, ésta es tu casa.
Juliet invitó a su primo a
pasar y éste empezó a saludar al resto de su familia. Ella volvió al lado de
Colin y se sentó con él en el sitio que había desocupado minutos antes.
-¿Quién es mi bebé preferida?
¡Tú! Tú eres mi bebé preferida- Tía Marga empezó a hacerle cosquillas a Juliet
en la tripa, pero ésta apenas reaccionaba
-Es preciosa, ¿verdad?- una
señora, supuesta familiar de Juliet, dijo con ternura al mirar a los grandes
ojos de la niña.
-Pues como la madre- Colin
aprovechó la ocasión para mandarle una indirecta a Juliet. Ella le dio un corto
beso mientras se reía tiernamente.
Chelsea se sentó al lado de
Colin y puso la bolsa que contenía el regalo que le habían comprado Ed y ella sobre
su regazo.
-Nos pareció bien eso de
traerle un regalito a Rosie así que antes de venir nos hemos pasado por una
tienda para comprarle esto- Edward junto a tía Marga observaban de pie cómo la
rubia sacaba de su bolsa el unicornio envuelto y se lo ofrecía a la pareja para
que lo desenvolvieran.
-¡No hacía falta que os
molestarais!- Colin les reprochó que les hubieran hecho un detalle- Incluso
Juliet se lo dijo hoy a su familia de Wolverhampton en cuanto entraron a esta
casa para que no se tomaran la molestia de comprar nada.
-¿Encima que hemos ido
ahora quieres que lo devolvamos?
-Ya que está, se queda
aquí- Colin se negó a que se lo llevaran y soltó una alegre carcajada junto con
su novia.
-No sé si fiarme de
vosotros- rió Juliet cuando Chelsea le entregó el regalo.
Empezó a despegar los
trozos de celo del papel de regalo mientras, poco a poco y sin darse cuenta,
casi toda la familia estaba alrededor de ella esperando a que lo abriera,
incluyendo así a Liam, que estaba un poco desorientado.
Para Chelsea y Ed fue un
poco incómodo; quizá su familia esperaba que ellos le regalaran una trona de
bebé, un biberón, ropa para Rosie o algo que en realidad fuera útil, y no
sabrían qué dirían cuando Juliet lo desenvolviera y se encontrara con un
unicornio de peluche. Al menos tenían por seguro que ser un unicornio no
significaba nada para ellos, quizá solo los cuatro amigos lo entendieran.
-¡Un unicornio!- exclamó
Juliet- Y encima es muy suave- lo acarició.
Sostuvo al peluche entre
sus manos y le dio la vuelta para que el resto de su familia lo pudiera ver.
Éstos reaccionaron bien, para alivio de Chelsea y Ed. Aunque, ¿de qué otra
manera podrían reaccionar si no?
-Apuesto a que no
tardasteis mucho en elegiros cuando lo visteis.
El rubio lo adivinó. No lo
podía evitar, los conocía demasiado bien. Soltó una carcajada al ver la cara de
resignación que pusieron sus dos amigos al oír aquello; les era difícil
impresionar a Colin porque, desgraciadamente, eran bastante predecibles, al
menos con estos temas. Aún así, a la pareja le encantó el regalo para su hija.
Les dieron las gracias a Ed y a Chels con un abrazo mientras que la madre de
Juliet, sin que ésta se enterara, retiró el peluche y los papeles donde venía
envuelto para proceder al fin a tomarse el té que había preparado o se
enfriaría, cosa que no quería que pasara otra vez esa misma tarde.
-Dejo aquí las bolsitas de
té, coged el sabor que queráis- Alan, el padre de Juliet, colocó una caja de
madera tallada que contenía un montón de estas bolsitas en el único hueco que
quedaba libre de la mesita.
Todos los que antes estaban
de pie se sentaron alrededor de la mesita sobre los sofás que la rodeaban.
Chelsea y Ed se sentaron al lado de Juliet y Colin, quedando así la rubia con
el pico de la mesita como su parte correspondiente de ésta. Liam se sentó en el
sofá que se encontraba a la izquierda del que ellos estaban sentados, sitio que
cogió estratégicamente para poder hablar con los chicos. Todavía tenía
bastantes dudas.
Los adultos se hallaban
sentados en los divanes del salón tomando su té y comiendo pastas que con
antelación Alan había preparado mientras conversaba cada uno con quien quería,
dividiéndose así en varios temas de conversación concentrados y debatidos en la
misma habitación.
Los adolescentes, a pesar
de estar sentados junto a los adultos, hablaban entre ellos abiertamente o se
centraban en mandar mensajes con sus móviles.
Los niños jugaban a juegos
de mesa en la salita y algunos hasta se atrevieron a salir al jardín a jugar al
fútbol a pesar de hacer frío, claro que en movimiento se hacía soportable e
incluso se llegaba a no sentirse.
Luego estaban los amigos
del padre de la razón por la que estaban reunidos, que no encajaban en ninguna
de las conversaciones que se mantenían en la zona en la que se encontraban y
Liam, que su presencia les mantenía entretenidos aunque, al menos para el
moreno, no por mucho tiempo; ya llevaban un buen rato hablando con él y a Ed le
estaba entrando envidia de los niños que jugaban al fútbol. Sin embargo, a
Chelsea se le estaba haciendo una tarde agradable.
-¿Y qué parentesco con
Juliet decías que tenías?
-Primo segundo- respondió
después de darle un trago a su taza-. Hacía mucho que no la veía, hace tiempo
que no se pasa por Wolverhampton y yo no me acordaba de que tenía familia en
Londres. Además, estoy muy atareado siempre…
-Así que, ¿sois de
Wolverhampton todos? ¿Tú también?
-Sí, pero se podría decir
que Juliet es oficialmente londinense. Siempre ha vivido aquí.
-Una cosa, si eres de
Wolverhampton… ¿Por qué te hemos visto aquí tantas veces? Quiero decir, ¿te has
mudado tú también?- dudó Ed.
-Por cuestiones de trabajo-
respondió. Cada vez estaba más seguro de que no sabían que él formaba parte de
One Direction-. Vosotros sois de aquí, supongo.
-Sí, hemos crecido aquí-
asintió Chelsea.
-¿Tienes trabajo?-
aparentemente, esa fue con la única información con la que Edward se quedó-
Creí que estudiabas.
-Qué va, no estudio. Al
menos por ahora. ¿Vosotros sí?
-Yo quiero meterme en la
universidad de arte, pero por ahora no puedo permitírmelo así que vivo de mi
madre.
-Se supone que yo trabajo
en una cafetería, pero no es fijo. Todavía estoy buscando el adecuado. Mientras
tanto, voy pillando el que sea- se levantó del sofá y salió del círculo que los
sofás formaban-. Y lo siento, pero me voy a jugar al fútbol con los niños.
-¡Ed!- Chelsea le llamó,
pero él acababa de cerrar la puerta del salón y desaparecer. Ella empezó a
reír.
-¿Siempre es así?- preguntó
Liam con una sonrisa en la boca. El carácter de ese chico le parecía bastante
divertido y, por supuesto, original y no pudo evitar hacerlo.
-Sí- pronunció y se levantó
del sofá, dispuesta a irse con él-. ¿Vienes?
-Voy- rió Liam.
-Colin, Juliet- les llamó
la rubia-, vamos a ir fuera a jugar al fútbol, ¿va?
-¿En serio?- Juliet
carcajeó- Idea de Ed, ¿me equivoco?
-Exactamente. Sé que no
porque vais a estar con la familia, pero si os atrevéis a salir, podemos echar
un partido- Chelsea controló su tono de voz para que sus amigos supieran
perfectamente que les estaba retando.
Dicho esto, los dos chicos
salieron de la habitación en busca de Ed, que se encontraba en el jardín
trasero con los familiares de menor edad de su amiga Juliet. Como ya se
esperaban, o al menos Chelsea ya que le conocía mejor, él estaba con el balón
debajo del brazo mientras acordaba con los niños cómo irían los equipos. Ed se
llevaba muy bien con los niños por la teoría de Chelsea, y obviamente rebatida
de mala manera por parte de Edward, de que tiene la misma mentalidad que ellos.
Se alegraron de llegar a
tiempo para poder formar parte del juego.
Liam aceptó a jugar con
ellos desde un principio. ¿Qué importaba? Sabía que así sería más probable
divertirse que tomando un té.
-¡Nosotros también jugamos!-
avisó Liam, acercándose junto a Chels a Ed y a los jugadores.
-Ahá, veo que os he dado
envidia al final- se dio la vuelta al oír las voces de sus amigos y, con el
balón aún bajo el brazo, asintió. En su expresión se podía leer un perfecto
“Sabía que pasaría”- Os dije que lo harían- con una mano hizo de escudo para
que solo los niños pudieran oírle, aunque no fue así.
-No te hagas el interesante
y juguemos ya- Chelsea soltó una risotada y se quitó la cuerda que sostenía la
cámara de su cuello-. Voy a dejar esto.
-Va…- empezó Liam, pero no
pudo terminar la frase porque recibió un flash en los ojos.
Todavía hay capítulo después de la foto.
-Muy guapo, sí.
Chelsea sonrió al ver la
cara que había puesto Liam y corrió a dejar su cámara lejos de donde se
encontraban, prácticamente pegada a la pared de la parte trasera de la casa de
Juliet. No le gustaría que se la rompieran con el balón, era un objeto que
apreciaba demasiado como para eso.
-Bien, pues yo ya tenía mi
equipo hecho cuando habíais venido, así que vosotros iros al otro. Necesitan
mayores, si no tendría ventaja mi equipo.
-¡Pero Ed! ¡Ellos tienen
ventaja porque tienen a dos mayores y nosotros solo uno! No es justo- un niño
del equipo de Ed se indignó.
-Pero yo soy bueno en esto,
créeme que no los dejaré ganar.
-Ya puedes empezar a rezar-
aconsejó Chelsea a aquel niño. Liam rió por aquel comentario.
El moreno, ignorando el
comentario, cogió el balón, esta vez con las dos manos, y lo posó sobre la
hierba, haciendo así que todos se pusieran en sus posiciones porque dio a
entender que el juego iba a empezar. Al comprobar que todos estaban atentos a
él, le dio una patada al balón y el partido empezó.
-¡Pásala, Mike!- gritó un
chico del equipo de Chels y Liam.
La rubia decidió correr
hacia la portería del equipo contrario ya que el suyo llevaba el balón y no había
nadie de su equipo allí por si tenían que pasarle para marcar. Pero al parecer,
Liam y ella habían pensado en lo mismo; los dos corrieron hacia la misma zona.
-¡Aquí, Mike!- gritó
Chelsea. En realidad no sabía quién era, pero como el otro chico lo había
gritado, hizo lo mismo. Ella solo quería el balón.
El chico que tenía el balón,
y al parecer se llamaba Mike, le dio una patada a éste en dirección a Chelsea
para que ella pudiera marcar, pero Ed apareció, pegó un salto y se quedó él con
la posesión del balón.
-Os dije que íbamos a
machacaros- le dijo a la rubia con suficiencia.
-No cantes victoria, que el
partido aún no ha empezado de verdad- intervino Liam, que corría hacia Ed para
quitarle el balón.
Él fue rápido y se lo pasó
a un compañero, pero un jugador del otro equipo se puso por delante y lo paró
con el pecho haciendo que cayera el suelo y lo manejó con los pies para acercarse
otra vez a la portería. Con un chute se lo pasó a Liam y él tiró a portería, no
muy fuerte para que el portero no se hiciera daño pero de la manera en la que
acabó marcando gol.
-Así que machacarnos, ¿eh?
Ya veo.
-Calla, rubia- dijo Ed,
entre risas.
El
partido continuó cuantioso tiempo después. No había persona que estara dentro
de ese partido y se aburriera, era bastante entretenido ya que los dos equipos
tenían un nivel considerable, por lo tanto, estaba reñido.
A
Liam le sorprendió ver que Chelsea tenía ese nivel jugando al fútbol porque la
mayoría de chicas que él había conocido no eran precisamente buenas jugando a
ese deporte o simplemente pasaban, pero Chelsea había crecido con Colin y Ed,
dos aficionados al fútbol, y ella siempre se había animado a jugar con ellos
cuando salían por las tardes para jugar con el viejo balón de Colin, el cual aún
conservaba.
Cuando
Ed le juró a aquel niño pequeño que él era muy bueno en ese deporte, Chelsea
sabía que lo decía en serio. Él podría dedicarse perfectamente al fútbol
profesional ya que se le daba genial y de pequeño jugaba en partidos importantes
de gente de su edad de Londres, y actualmente seguía jugando, pero no en un
equipo oficial. Era un completo apasionado del fútbol pero tampoco quería
dedicarse a ello, así que solía rechazar cada vez que le ofrecían jugar en
serio.
Si
por alguna razón el equipo de Chelsea y Liam ganaba, ella sabría que sería
porque Ed no había querido darlo todo porque solo era un amistoso jugado con
niños y no quería chutar fuerte el balón por si hacía daño a alguno.
Para
Liam fue una reunión familiar de lo más divertida, o eso pensaba hasta que se
dio cuenta de que con la gente con la que estaba jugando no era su familia. Y
si lo era, tenía que ser tan lejana que apenas tenía la misma sangre.
-¡Liam!
¡Pásala!
Chelsea
le gritó a Liam que le pasara el balón al ver que éste estaba acorralado entre
dos de niños del bando contrario que daban pisotones por recuperar el balón.
Levantó la mirada del balón mientras los contrincantes seguían a lo suyo, dando
patadas, y buscó a Chelsea. Una vez la localizó, se preparó para pasarle el balón.
Ya que ella estaba al lado izquierdo del capo y los niños justo estaban en esa
dirección, se vio obligado a retroceder un poco con el balón, con cuidado de no
salirse del campo, y aprovechó para esquivarlos. Cuando se vio libre chutó el
balón hacia Chelsea y, aunque el camino de la trayectoria de este estuviera
vacío, le dio altura por si alguien aparecía a quitárselo.
Pero
fue un poco más alto de lo que debería.
Si
Chelsea hubiera saltado aunque fuera un poco, podría haberle dado al balón,
pero no lo hizo.
Y
la pelota chocó contra la pared.
Justo
encima de la cámara de fotos de Chelsea.
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Y estos han sido mis regalos de Reyes Magos a mis lectoras.
¡Gracias por estar ahí desde que empecé la novela y a las que se van uniendo también!
Por favor, comentad aquí o en mi Tuenti.
Att: Amber Fletcher

Ah, como siempre, sorprendiendome. ¿Sabes? Ya echaba de menos estos capítulos, a parte de hablar contigo. Pero esto es... Es fantastico. Escribes igual de bien que una escritora, es realmente increible. Nunca había pensado que podría encontrar fuera de los libros detalles como los que estan plasmados en este blog. Espero que la sigas, y aun mas que la termines, por que esto es algo grande, esto es algo que merece ser leido por mucha gente. Espero que hablemos dentro de poco, como aquellas veces que nos quedabamos hasta tarde, que ya parece que ya hayan pasado mil años (Tal vez si los hayan pasado).
ResponderEliminarAtt: Claire Davis, fan de Amber Fletcher.
Me encanta como escribes, ademas esta novela es muy diferente a las que he leido (en el buen sentido). Espero que subas pronto porque estoy intrigada! :)
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